“Respecto a las necesidades que deberían contemplarse para el próximo año, debo empezar por un principio básico, y es la necesidad de que el ejecutivo presente el presupuesto en tiempo y forma, tal cual lo establece la ley de administración financiera de la provincia. La misma dispone como plazo de presentación el 31 de agosto de cada año tanto del presupuesto, planillas anexas y cuadros de metas. Como sabrás, a la fecha ni por diputados ni por senadores ha ingresado el proyecto. Dada la disposición de plazos por parte de la LAF de la provincia, su falta de presentación constituye un incumplimiento de deberes de funcionario público. Y lo más preocupante es que luego hacia el 10/15 de diciembre vienen los funcionarios del ejecutivo a la legislatura a pedir el tratamiento inmediato de lo que no han presentado en término...
Por otra parte, se hace fundamental romper con el sinnúmero de facultades delegadas que el ejecutivo tiene y que se han ido otorgando a los largo de años malos (y amparados en leyes de emergencia económica) pero también durante años donde no había indicadores que reflejaran un estado de emergencia. Así, considero que el ejecutivo debería reservarse sólo un 5% del total presupuestado para cada año, para conservar así un margen lógico de administración discrecional del presupuesto y que hace a la flexibilidad en la ejecución presupuestaria, pero no el manejo discrecional de todo el presupuesto. Como tampoco debe permitirse que gastos de capital presupuestados y no ejecutados (como obras e inversiones varias) financien gastos corrientes que sí se ejecutan en su totalidad y hasta se exceden (ejemplo sueldos). Respecto a este tema he presentado un proyecto de ley que limita estas facultades.
También hay, y siguiendo en el marco de las interminables emergencias, una gran cantidad de artículos de excepción que se trasladan año a año en los presupuestos, que suspenden normas que exigen el cumplimiento del equilibrio presupuestario así como otras acciones presupuestarias que deberían ser aprobadas previamente por la legislatura, como es el caso de las ampliaciones de los presupuestos (que hoy hay precisamente una ampliación en tratamiento en la cámara, pero no por la ampliación en sí sino porque contiene un endeudamiento que es lo único que hoy debe autorizar sí o sí la legislatura).
También creo importante prever de antemano la pauta salarial prevista para el año que empieza. El ejecutivo siempre justifica su no contemplación en el eche de que, si lo hace, esto genera un derecho imposible de incumplir. Sin embargo, ya es histórico que la provincia todos los años debe otorgar un aumento salarial, por lo que ante lo inevitable, lo correcto sería reflejar ese mayor gasto desde un comienzo.
Debe presupuestarse considerando una inflación real, y no utilizando coeficientes del 9/10% como hizo nación, que en nada refleja la realidad de un gasto que ya muestra en su ejecución una expansión generada por una inflación que todos sabemos que este año no será menor al 25% (y nada indica que esta situación no se repita el próximo año).
Con respecto a los gastos de capital, hay un sinnúmero de obras comprometidas y no ejecutadas no sólo este año sino en ls anteriores. Estas son partidas que sobreestiman para luego usar el sobrante no ejecutado en el financiamiento de gastos corrientes. El rubro bienes de uso tanto en 2008 como en 2009 se ejecutó en un promedio del 54%, y en lo que va de este año, de un total presupuestado de $3.880.000.000 millones, sólo se llevan gastados $900.000.000, por lo tanto, temo que la tendencia vuelva a repetirse.
Debe excluirse de la formulación presupuestaria el excedente del IPS, que lo único que provoca es una distorsión del verdadero déficit de la provincia, además de cuestionar el uso improductivo del mismo.
Más del 80% del presupuesto es destinado al gasto en personal (sueldos, subsidios para pagos de maestros de escuelas privadas, contratos contenidos dentro del rubro de consumo, etc.) lo que refleja la ausencia de productividad en el presupuesto.
Áreas como Vialidad destinan la totalidad de su presupuesto al pago de sueldos, ahora, con que dinero hacen mantenimiento, obras viales, señalización....
Tampoco se encuentran obras de infraestructura básica como en los puertos de la provincia que tan importantes son para la actividad comercial de la provincia.
En definitiva, el punto, en muchos casos no es lo que se presupuesta sino el nivel de ejecución de lo que se promete”.
Por otra parte, se hace fundamental romper con el sinnúmero de facultades delegadas que el ejecutivo tiene y que se han ido otorgando a los largo de años malos (y amparados en leyes de emergencia económica) pero también durante años donde no había indicadores que reflejaran un estado de emergencia. Así, considero que el ejecutivo debería reservarse sólo un 5% del total presupuestado para cada año, para conservar así un margen lógico de administración discrecional del presupuesto y que hace a la flexibilidad en la ejecución presupuestaria, pero no el manejo discrecional de todo el presupuesto. Como tampoco debe permitirse que gastos de capital presupuestados y no ejecutados (como obras e inversiones varias) financien gastos corrientes que sí se ejecutan en su totalidad y hasta se exceden (ejemplo sueldos). Respecto a este tema he presentado un proyecto de ley que limita estas facultades.
También hay, y siguiendo en el marco de las interminables emergencias, una gran cantidad de artículos de excepción que se trasladan año a año en los presupuestos, que suspenden normas que exigen el cumplimiento del equilibrio presupuestario así como otras acciones presupuestarias que deberían ser aprobadas previamente por la legislatura, como es el caso de las ampliaciones de los presupuestos (que hoy hay precisamente una ampliación en tratamiento en la cámara, pero no por la ampliación en sí sino porque contiene un endeudamiento que es lo único que hoy debe autorizar sí o sí la legislatura).
También creo importante prever de antemano la pauta salarial prevista para el año que empieza. El ejecutivo siempre justifica su no contemplación en el eche de que, si lo hace, esto genera un derecho imposible de incumplir. Sin embargo, ya es histórico que la provincia todos los años debe otorgar un aumento salarial, por lo que ante lo inevitable, lo correcto sería reflejar ese mayor gasto desde un comienzo.
Debe presupuestarse considerando una inflación real, y no utilizando coeficientes del 9/10% como hizo nación, que en nada refleja la realidad de un gasto que ya muestra en su ejecución una expansión generada por una inflación que todos sabemos que este año no será menor al 25% (y nada indica que esta situación no se repita el próximo año).
Con respecto a los gastos de capital, hay un sinnúmero de obras comprometidas y no ejecutadas no sólo este año sino en ls anteriores. Estas son partidas que sobreestiman para luego usar el sobrante no ejecutado en el financiamiento de gastos corrientes. El rubro bienes de uso tanto en 2008 como en 2009 se ejecutó en un promedio del 54%, y en lo que va de este año, de un total presupuestado de $3.880.000.000 millones, sólo se llevan gastados $900.000.000, por lo tanto, temo que la tendencia vuelva a repetirse.
Debe excluirse de la formulación presupuestaria el excedente del IPS, que lo único que provoca es una distorsión del verdadero déficit de la provincia, además de cuestionar el uso improductivo del mismo.
Más del 80% del presupuesto es destinado al gasto en personal (sueldos, subsidios para pagos de maestros de escuelas privadas, contratos contenidos dentro del rubro de consumo, etc.) lo que refleja la ausencia de productividad en el presupuesto.
Áreas como Vialidad destinan la totalidad de su presupuesto al pago de sueldos, ahora, con que dinero hacen mantenimiento, obras viales, señalización....
Tampoco se encuentran obras de infraestructura básica como en los puertos de la provincia que tan importantes son para la actividad comercial de la provincia.
En definitiva, el punto, en muchos casos no es lo que se presupuesta sino el nivel de ejecución de lo que se promete”.
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